Cómo restaurar una Casa Antigua

15 octubre, 2018
Cómo restaurar una Casa Antigua

Debido a los precios de la vivienda cada vez más personas optan por la restauración o rehabilitación de viviendas antiguas, si bien debemos de hacer una valoración previa de los gastos que esto supone para dar con la vivienda adecuada. De esta manera, como suelen aparecer imprevistos al haber realizado una buena previsión de gastos podremos ajustarnos más al presupuesto del que partimos. 

Si no nos dedicamos profesionalmente a la restauración de viviendas habrá un mayor trabajo previo. Podemos empezar por recopilar ideas en blogs o revistas de decoración, y es que nos va a ser mucho más sencillo explicar lo que queremos con una buena fotografía que si lo tratamos de explicar sin ser expertos en el tema.

Una vez que tenemos una idea general de lo que queremos, podremos pasar a tratar otros temas punto por punto como el estado de la estructura de la vivienda, su aislamiento e instalaciones para ser más exactos a la hora de prever nuestro presupuesto según nuestras necesidades.

Dependiendo de lo que necesite la vivienda que queramos reformar puede que necesitemos la ayuda de un profesional.

En Workprotec comentan la importancia de contar con profesionales certificados de trabajos verticales si necesitamos, por ejemplo, hacer una reparación o rehabilitación de las fachadas, o cualquier obra que precise del uso de andamios. De hecho, por lo general, uno de los aspectos en la reforma de una casa antigua que siempre hay que comprobar es el estado del techo, ya que puede que solo haya que reforzarlo o bien que haya que poner uno nuevo.

Elementos a Revisar para hacer Nuestro Presupuesto de Reforma

Por un lado, se encuentra la estructura. En este sentido, es muy recomendable acudir siempre a un buen técnico que nos pueda orientar para ver las posibilidades que nos ofrece la vivienda.

Este valorará su estado e intentará que conservemos todo su encanto en la medida de lo posible, si bien empezar por en análisis detallado de su estructura es el primer paso.

Aquí es donde el arquitecto juega un papel clave, ya que este será quién valore si hay que reforzar pilares, instalar contrafuertes, así como si es necesario mejorar el aislamiento térmico y acústico. También es básico comprobar si la vivienda dispone de instalaciones de agua y electricidad.

El tema del aislamiento es muy importante, sobre todo si tenemos en cuenta los gastos que tendremos en un más largo plazo. Una buena inversión en el aislamiento supondrá un ahorro considerable en los sistemas de climatización.

Por ello, es en el momento de la reforma de la vivienda donde debemos valorar si cambiar puertas y ventanas. Si no cierran o se ajustan bien puede ser un problema. En el caso de las puertas que dan mucha personalidad a una vivienda restaurada siempre se puede comprobar si se pueden conservar una vez trabajadas y barnizadas para darles un aire renovado que mantenga su esencia.

Otro de los puntos importantes a la hora de restaurar una vivienda está también en el sistema de tuberías, y es que si contamos con un sistema de tuberías obsoleto esto repercutirá en problemas.

No debemos de olvidarnos tampoco del tema de las humedadaes que es uno de los grandes enemigos de las casas deshabitadas. Por supuesto, este es un factor que dependerá mucho de la región en donde estemos viviendo.

No es lo mismo restaurar una casa en Andalucía que en Galicia pensando en el tema de las humedades, si bien este es un aspecto importante a tener en cuenta.

Lo primero que debemos de detectar es el foco de estas humedades, si provienen o no de un sistema de tuberías, en cuyo caso, solucionaremos el problema al cambiarlas por unas nuevas, o si es debido a filtraciones que vienen del exterior.

En este caso, habrá que tratarlas antes de continuar con la reforma, para después terminar con pinturas antihumedad y otros tratamientos efectivos.

Por otro lado, en función de cómo queramos distribuir los espacios así pensaremos en una buena planificación cuando restauremos nuestra vivienda.

Es importante tener en cuenta la orientación de la casa respecto al sol, para conseguir sacar el máximo partido de la luz natural en estancias como pueden ser el salón, el comedor, el despacho o las habitaciones.