La seguridad más indicada para nuestra azotea

22 junio, 2017
La seguridad más indicada para nuestra azotea

En una comunidad de vecinos es necesario ser consciente de que existen potenciales peligros para los propietarios. A tal efecto existe una Presidencia encargada de velar porque todos los sistemas de seguridad del edificio sean eficaces y estén en perfecto estado, algo que por desgracia no ocurre con la frecuencia que sería recomendable.

Uno de los lugares más peligrosos de las comunidades de vecinos son sin duda las azoteas. Éstas deben ser por tanto a las que más esfuerzos hay que dedicar para tratar de conseguir una seguridad completa. Teniendo en cuenta que son utilizadas para múltiples tareas (tender la ropa o más recientemente actividades de ocio como tomar el sol o bañarse para todo aquel que tenga piscina en esa ubicación) es si cabe más importante prestarle atención a los elementos de seguridad de estos lugares.

El pasado mes de abril me convertí, por sorteo, en el Presidente de la comunidad de vecinos en la que resido. Era la primera vez en la que me tocaba asumir la Dirección de una organización o institución, por lo que en aquel momento desconocía si el papel me iba a quedar grande o no. A pesar de las dudas iniciales, tenía clara cuál debería ser mi estrategia de actuación: tenía que solucionar la clase de cosas que como vecino más me habían preocupado a lo largo de mi estancia en el edificio.

Una de ellas era, como antes comentaba, el asunto de la seguridad en la azotea. En la nuestra tenemos una piscina desde hace dos años pero nunca hemos tenido unas vallas que fueran completamente seguras. Muy al contrario. El agarre de las mismas no era firme y por tanto se movían demasiado con que tan solo una persona apoyara la mano en ellas. Previamente había manifestado mi preocupación al respecto junto con algunos de los vecinos, sin recibir una solución de parte del Presidente saliente.

Era el momento de tomar cartas en el asunto y solventar esos problemas. Nos hacía falta una valla metálica que confiriera seguridad a la azotea y que tranquilizara a todos aquellos que, en verano, subimos a tomar un baño en la piscina. Para ello comencé a obtener información sobre productos como los que nos interesaban en diferentes páginas web. No me costó demasiado tiempo en dar con una auténtica referencia en el sector: Industrias Duero.

Las barandillas de protección que nos podría facilitar una empresa como aquella eran realmente lo contrario a lo que teníamos. Eran de metal y muy resistentes. Además, no eran para nada caras, lo que me hacía entrever que a los vecinos les gustaría que propusiera en una Junta el instalar aquellos productos para nuestra azotea. Quizá pudiera ser esa mi primera gran medida como máximo mandatario de la comunidad. Sabía que de ser así me anotaría un importante tanto.

Las barandillas, aprobadas e instaladas

Me dirigí a los vecinos en aquella Junta con el presupuesto de las barandillas en la mano. También les ofrecí información sobre Industrias Duero, la entidad que me había parecido más adecuada para llevar a cabo aquel proyecto. Lo cierto es que mis palabras causaron sensación y prácticamente todos los propietarios se manifestaron a favor de cambiar las vallas existentes en la azotea por las nuevas barandillas.

El asunto estuvo terminado en apenas unos días. Las barandillas quedaron perfectamente instaladas en nuestra azotea, listas para que este verano todos los vecinos pudiéramos disfrutar de nuestra piscina sin el menor riesgo ni preocupación.

Hace un par de semanas desde que abrimos oficialmente la temporada de verano y absolutamente nadie ha emitido una queja en relación al nuevo sistema de seguridad. Todos nos sentimos a la perfección, sabiendo que estamos perfectamente protegidos y que nada podría estropear nuestro día de piscina en nuestra propia comunidad. He recibido numerosas felicitaciones y la confianza que mis vecinos depositan en mí se ha visto reforzada. Nada puede llenarme más de orgullo que eso.